
Un arbusto en llamas que encuentras en un lavabo de caballeros al que entrarás para escapar de un rinoceronte que está a punto de embestirte empezará a gritarte para que hagas algo con los animales que están llenando la ciudad. Usando su sabia guía te unirás a un misterioso juego ya empezado, ganarás a pesar de todas las dificultades y la pesadilla terminará. Un día normal.

Pasarás todo el mes intentando reconstruir tu casa, que ha quedado totalmente hecha polvo tras una accidentada partida de un juego de mesa del que salían cosas muy jodidas o las invocaba o algo así. El caso es que el olor a mierda de elefante no se irá nunca. Es la última vez que organizas la noche de juegos.

Estarás tan tranquilo haciendo cosas raras en el servicio cuando un cocodrilo albino mutante gigante de las alcantarillas saldrá y te morderá tus partes nobles, convenientemente expuestas. Mientras lo sacudes violentamente para quitártelo de encima, el olor de la sangre y las palabras que apenas comprende de un bonsái en llamas cercano lo inspirarán a dirigir a todo su pueblo para conquistar la superficie.

Si eres el gemelo malo, tu idea de llenar la cama de tu hermano bueno con carne putrefacta se torcerá al descubrir que los caimanes les mola demasiado tu olor. Por otro lado, si eres el hermano bueno, también huirás de caimanes, pero porque aparecerán en casa de un amigo mientras jugáis a un juego de mesa al que perderás frente a un desconocido.

Parece que ya empieza a hacer calor.


Al descubrir que estás jugando a un juego de tablero que invoca animales y hace que pasen otras cosas horribles intentarás sacarle provecho usando las trampas más refinadas de las que eres capaz, pero no contarás con que el propio juego se dará cuenta y te convertirá como castigo en un bonsái en llamas. ¡Ja! ¡Tu máquina de predecir desgracias no es tan certera como este horóscopo! En cualquier caso, aprovechando que puedes hablar un poco, intentarás que todo el mundo juegue al juego


Contraerás una horrible enfermedad tropical. ¿Quieres saber más? Creo que con eso ya tienes de sobra. Vale, de acuerdo, el portador de la enfermedad es un mosquito del tamaño de tu cabeza.

Decidirás adoptar a todos los caimanes albinos mutantes gigantes de las alcantarillas como tus nuevas mascotas porque te parecen especialmente monos. Los sacarás a todos a pasear todos los días, les darás de comer la mejor carne y los convencerás de que es una vida mucho mejor que intentar conquistar la superficie porque obviamente hablas caimán. Además evitarás que vuelvan al juego con tu magia vudú.

Encontrarás en la playa un juego de mesa que iba a la deriva. Como no sabes leer ni tiene una baraja española, se lo venderás al primer primo que se cruza en tu camino. Más tarde al ver la invasión de cocodrilos mutantes de las alcantarillas se cierne sobre la humanidad, llamarás a tus primos, cogeréis vuestras facas más afiladas y os dispondréis a haceros de oro vendiendo bolsos y zapatos.
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