
Después de haber regresado de Rand McNally con un buen puñado de hamburguesas descubrirás que tu casa, habiendo quedado desprevenida todo Dadivan, ha sido vilmente okupada por un clan gitano.

Después de un atracón de roscón de reyes tu sentido del olfato colpsará y serás incapaz de oler nada. Por suerte recuperarás el olfato durante el shock que supondrá que intentes ahorcarte.

¡Patada en los cojones! Creo que es bastante explicativo...

Tu gemelo maligno ha decidido hacerte un regalo de reyes atrasado en forma de escorpión venenoso en la almohada. No te preocupes, todo irá bien si recuerdas lo que te he dicho. Una burbuja...

El amor de tu vida se te declarará en un barco rumbo a Venus. Después despertarás e irás a trabajar.

Harás un buen negocio vendiendo escorpiones negros venenosos a muchos siamesis dispuestos a hacer un regalito especial. Ándate con ojo cuando los cojas y cuando cobres, los gemelos son malignos, intentarán engañarte con monedas falsas.

Los Reyes Hechiceros te proveerán de un jugoso regalo de 500 orines que no podrás gastar porque algún gitano te lo robará tras apuñalarte repetidas veces en el PEENE. La próxima vez prueba en modo fácil.

Mientras aún buscas tu dinero en la gasolinera en la que lo perdiste un frenillo se acercará a hacerte proposiciones sepsuales. Tu tímido carácter no te permitirá responder, sólo arrearle una coz en los genitales.

Tu hepatitis B no era para tanto. Cosa de la que te arrepentirás cuando descubras que un Filippiano, por diversión, usará su recién adquirida arma de la mitología nórdica para producirte una gonorrea infinita. En el dinero todo bien.

Durante este mes/semana el banco se equivocará e ingesará varios millones en tu cuenta. Luego nadie tendrá cojones de rectificar.

Un andoba peleón os despertará a ti y a todo tu clan durante un descanso después de unas merecidas vacaciones. Después de que se vaya a alguna otra parte o vida podrás vender muchos kilos de carne de hamburguesa.
Hoygan señores, han oído eso de Ofiuco? Tienen que renovarse, corazones!
ResponderEliminarPor otra parte, yo soy de Cabriconcio y... ¿serán monedas de chocolate?