Acabamos con las mozas que nos quedaban y, en nuestra incansable búsqueda de todo el queso del mundo, empezamos a recolectar las dagas de Megido para invocar al anticristo.
Lo que cuando grabamos iba a ser un descanso para ir a comer (que ni siquiera eso fue, este capítulo fue grabado antes de la cena), ha resultado ser un hiato de más de seis meses en la publicación. ¡Pero nuestras peleadoras vuelven a la carga! En este capítulo nos encargamos de asuntos importantes: LA PASTA.
Nuestras peleadoras, tras explorar las ruinas de Jamonapotra negra, consiguen cruzar el Puente de elondres, visitar el sitio más maravilloso del juego y, tras esto, acceder al Faro. ¡Entre otras muchas cosas!
Porque ni obstáculos como un micrófono que no funciona o incluso un terrible y delicioso bizcocho casero serán capaz de impedir que derrotemos a Wolf de una vez por todas. Una historia de superación personal.
Pasamos media hora yendo a sitios aleatorios, entre ellos el baño en la vida real, antes de darnos cuenta de que tenemos que avanzar con el maldito juego.