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6 may 2012

El regalo perfecto para el día de la madre

Desde los laboratorios de Monifate hemos intentado dar respuesta a uno de los mayores dilemas de la humanidad: ¿qué comprarle a una madre durante el día de la madre?

No tardaron en salir al coloquio algunos de los regalos tradicionales. Obviamente, la primera opción comentada fue una caja de bombones, pero más tarde fue desechado porque muchas madres a día de hoy quieren conservar su figura y podrían tomar esto como una ofensa directa. Posteriormente salió el perfume, que en principio parecía ser una opción bastante robusta a pesar de que en principio es difícil elegir una fragancia adecuada para la madre que se va a agasajar. Un borracho al que habíamos contratado para reírnos de él dijo antes de quedarse dormido "¿Y por qué no bombones perfumados?". Ahí comenzó todo.

Parecía ser la idea perfecta. Tenía todo el encanto natural de una caja de bombones y el buen olor de un perfume. Por encima de todo, los bombones perfumados en primera instancia no parecían ser comestibles, lo cual evitaría a la madre en cuestión la tentación de comerlos y no sería una ofensa personal para ella recibir ese regalo. Aún nos quedaba mucho por debatir, pero parecía que ninguna otra idea la iba a desbancar.

Obviamente, no todo el mundo estaba de acuerdo con la idea. Alguien dijo en el más sarcástico de los tonos "Ya que estamos a mezclar cosas estereotípicas, ¿por qué no le metemos flores también?". Curiosamente, eso dio pie a comentarios serios acerca de introducir flores a ese proyecto de regalo perfecto. De la forma más obvia, todos pensaban en hacer bombones en forma de flor para salir del paso, sin embargo, la respuesta era mucho más obvia: dejar huecos especiales para meter flores de plástico a modo de decoración. Obviamente, las flores serían margaritas silvestres, de esas que coge un niño pequeño para darle a su madre porque alguien se lo ha chivado, probablemente su abuela o mismamente su madre.

De forma bastante obvia mirándolo ahora de manera retrospectiva, alguien sugirió algo que en su momento a nadie se le había ocurrido: meter dibujos infantiles dentro de la caja. Lo suyo sería dejar un espacio en blanco para dejar al hijo hacer el dibujo que quiera a su madre, como de hecho comentamos en un principio, pero luego nos dimos cuenta de que, por raro que parezca, no todas las personas que daban regalos a su madre en su día eran niños de menos de diez años. Para sufragar esto se nos ocurrió al principio usar un dibujo de alguno de los allegados infantiles de los miembros de tal singular contubernio y fotocopiarlo hasta la saciedad para meter uno en cada caja, pero no tardamos en idear algo mejor. Dentro de la caja iría una pequeña ampolla con un potente alucinógeno que hiciese al portador dibujar como un niño de tres años en la propia caja, sin espacio en blanco delimitado ni nada, que cuando estás drogado eso te la suda.

Cuando estábamos a punto de declarar a este regalo el más apropiado para el día de la madre, fuese cual fuere la situación, nuestro dueño y señor, Filippo, dijo la última palabra al respecto. Nos dijo que no nos permitiría patentar y fabricar en masa tal cosa si no llevaba un explosivo dentro de activación aleatoria al abrir la caja, por si acaso uno de los días de los santos indecentes monifáticos aleatorios coincidía por casualidad con el día de la madre. Eso resultó ser mejor idea de lo que en un primer momento parecía, pues esto se adapta perfectamente al perfil del típico hijo adolescente que sigue queriendo a su madre, pero que le tiene rabia por bajarle la paga y decirle que vuelva a casa antes de mediodía cuando salga un sábado por la noche.

Así pues, dimos por finalizada la reunión y quedamos para otro día para buscar la mejor forma de fabricar dicho regalo en masa y venderlo en días de la madre venideros. Tendréis noticias de ello si procede.

21 jul 2011

Mercado medieval

Hace ya algún tiempo me aventuré a asistir a un mercado medieval que se hacía por mi zona. ¿Que qué se hace en un mercado medieval? Pues... pues... cosas medievales. La gente va vestida medievalmente, venden objetos medievales por las calles y, en general, se respira el aire del medievo (que tiene un 59% más de Argón que el actual). Pero en fin, se suele decir que una imagen vale más que mil palabras, pero ¿y muchas imágenes? ¿valen más que muchos miles de palabras? En cualquier caso, aquí tenéis un pequeño reporte gráfico del acontecimiento.





Un toldo medieval. Su útil opacidad impide ver el contenido de su interior, que puede o no ser ilegal, con cierta tendencia a serlo.

Un antiguo tablón de anuncios medieval. Está hecho artesanalmente con contrachapado y corcho tratado manualmente. Se utilizaba para informar a los viandantes de las fiestas y verbenas gracias a unas hojas de alto contenido celulósico blanqueadas e impresas a mano por el maestro artesano Epson.

 

Dos escaparates con ropa medieval. El de la izquierda tiene ropa para mujeres. El de la derecha nos muestra ropa para nudistas.



Un medio de transporte empleado en el medievo. Su forma y su roja coloración nos indican que podría tratarse de una especie de carro de combate. Es conveniente hacer hincapié en los círculos que se encuentran en la parte delantera, que contienen bombillas que pudieron ser usadas para deslumbrar a los enemigos.




Cubículos medievales, probablemente utilizados en esa época como alacena. Recientes estudios demuestran que desembocan a un almacén subterráneo que permitiría que la comida se mantuviese fresca y seca durante mucho tiempo.



Droga medieval tirada por el suelo. No sabemos con claridad el motivo de la realización de esta práctica, pero es posible que se le cayese a un camello medieval (dromedario por aquel entonces) huyendo de la policía medieval.




Una muestra de escritura medieval en un muro. Creemos que podría tratarse de un antiguo idioma romance (es decir, derivado del latín), pero su extraña escritura nos hace pensar que podría incluso ser un pariente lejano del sueco.




Un anchainer medieval de color azul. Es increíble los cambios morfológicos que han sufrido los anchainers a lo largo de la historia, siendo los actuales mucho más pequeños y mucho menos funcionales.


Zapatos medievales comparados con un pie estándar actual. Debido a su titánico tamaño, se cree que los pies de las personas en la edad media eran más grandes, por lo que también se da la posibilidad de que la gente fuese más alta por aquel entonces. También cabe la posibilidad de que fuesen usados como barcas por liliputienses y distintas razas de ratones.






Bolsas medievales, hechas de piel curtida de nylon, un animal ahora extinto en libertad pero del cual se conservan aún muchas granjas. Su piel es resistente y puede adquirir distintas tonalidades dependiendo del individuo, como podemos ver.



Varios globos medievales. Como en ese momento se desconocían las propiedades del helio, es probable que estos globos que aquí vemos se eleven gracias a pájaros volando dentro de ellos. Además, podemos apreciar que en el medievo ya se narraban las aventuras de algún antepasado de Bob Esponja.








Un actor imitando a un pirómano medieval. Es probable que en realidad sea un pirómano de verdad poniendo en práctica los arcanos métodos de sus antepasados.




El pirómano de antes después de desayunar. Por el color de la humareda, deducimos que se trata de comida picante y/o en mal estado.





El protagonista del libro y posterior película "El Señor de las Moscas", haciendo una pequeña visita en el mercado medieval. Se le ve un poco desmejorado por causa de la edad, pero se puede percibir que aún le queda cuerda para largo.




En esta imagen podemos apreciar un OVNI medieval. Por lo visto, el fenómeno OVNI es más antiguo de lo que en un principio cabría esperar, probablemente alcanzando su cénit a mediados de la Edad Moderna.


En esta imagen podemos apreciar que Mickey Mouse ya existía en el medievo, y por aquel entonces se ganaba la vida doblando globos y vendiéndoselos a los niños.






Distintos utensilios de cocina medievales. La bombona podría contener manteca de cerdo, y actuar así como un contenedor de esta grasa para evitar que pierda sus cualidades por estar expuesta a la intemperie. Como podemos apreciar, todos estos artilugios demuestran un alto control sobre el metal, siendo loable la labor de los herreros que crearon estos utensilios.


Y bien, esto es todo. ¿Cómo? ¿Que comente la imagen del anciano de arriba que es acosado por esa tía? Oh, tranquilos, tranquilos, mañana subiré un vídeo que protagonizará este sabio y venerable anciano en el que nos demostrará sus arcanos poderes sobre los refrigerios.

6 may 2010